Hoy tuve que ir al notario a buscar una serie de documentos que habían tenido que pedir a Madrid desde ese despacho. Lógicamente, toda la documentación oficial debe de ir acreditada con los datos del solicitante: Yo.
Cuando el tipo se pone a leer, oigo que dice: “A petición de Carla Barce, les rogamos nos envíen”…
—Quién es esa? le pregunto.
—Usted.
Pues la verdad, te quedas perpleja. Un tipo que no te conoce de nada te dice cómo te llamas. Mi DNI estaba sobre la mesa y se lo hice leer (tampoco es garantía de nada porque durante 5 años allí figuraba otro apellido que no era el mío: Borga), así que con bolígrafo corrigió nombre y apellido. Él se quedó tan ancho y yo con otra personalidad alternativa.
Volví a casa enfadada y se lo conté a mis hijas por email. La mayor, que tiene mucho sentido del humor, me dijo:
Pues mira, yo creo que está bien currando de notario, imagínate si le da por ser neurocirujano…
¿No es genial?
