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EL MEJOR DE LOS VEGETALES

El año pasado ya durante la primavera, tuve una neumonía terrible y durante todo el tiempo que duró, como un mes, sólo deseaba poder tomarme un plato de sopa caliente. Una de esas sopas chinas que son muy claritas, delicadas y potentes, llenas de matices, atiborradas de sabores, que tuviera jengibre o como lo llamamos en mi tierra, kion. Probablemente sea ese su nombre en chino.

Tan pronto tuve fuerzas para levantarme, empecé a leer sobre el asunto y pensar en algo que pudiera hacer rápido, que no requiriese mucho esfuerzo. Desde entonces, todas las personas que la han probado en casa o a las que les he pasado la receta han dicho que es altamente curativa.

SOPA CHINA

Ingredientes para 4 personas:

2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

1 diente de ajo, muy picado

1 trozo de 3cm de jengibre, pelado y muy picado

2 zanahorias medianas, cortadas en láminas de 2 ó 3mm

12 ó 14 champiñones pequeños,  fileteados

1 cubito de caldo vegetal orgánico concentrado

1 cubito de caldo concentrado de pollo

1 1 taza de fideos del nº 2

1’750l de agua hirviendo

2 ramitas de cilantro, picado

2 cucharadas de salsa de soja

1/2 ó 1 guindilla seca, sin semillas, picada fina

Preparación:

– Todos los ingredientes tendrán que estar preparados al empezar a preparar la sopa, puesto que las cosas se añaden rápidamente.

– En una olla mediana, en un fuego mediano, calentar el aceite sin que llegue a humear. Añadir el ajo y el jengibre, removiendo, hasta que estén aromáticos, sin que se arrebaten para que no adquieran amargor, como 1 minuto.

– Añadir los champiñones y remover, unos 4 minutos, hasta que pierdan gran parte del líquido que sueltan.

– Poner enseguida las zanahorias y cocinarlas 2 minutos más, siempre removiendo.

– Verter el agua hirviendo y seguida las 2 pastillas de caldo concentrado y disolverlas rápido en la olla.

– Una vez disueltas, añadir los fideos, remover y seguir las instrucciones del paquete en cuanto al tiempo de cocción.

– Tan pronto los fideos cumplan su tiempo, apagar el fuego y añadir entonces la salsa de soja, el cilantro y la guindilla, siendo precavido con el picor. Se intensificará con el paso  las horas.

sopa china_1

Carta al regreso

Hola a todos!

Ya estoy de vuelta de Iquitos. Llegamos hace casi dos semanas pero colocar, ordenar y reorganizar, es trabajoso y lento.

Ahora mi casa ya está limpia y yo me lo paso genial recordando el tiempo pasado allá y retocando las fotos que tomamos.

De principio a fin fue una estancia fantástica y aunque llovía cuando llegamos y que el avión se sacudió de lo lindo todo el tiempo que sobrevolamos la selva, no me afectó. Es otra clase de lluvia, con calor, intermitente y no pertinaz y gélida.

Aeropuerto de Iquitos

En el camino del aeropuerto no vendían uvillas como yo esperaba, pero sí que encontramos sapotes y paramos a comprarlos. Qué buenos estaban!

Como era la hora de comer, fuimos con nuestros amigos a darnos un atracón de comida criolla: Ensaladas de chonta y palta, Patarashca de dorada (pescado de río a la brasa envuelto en hojas de bijau), gamitana con tacacho (plátano verde frito y machacado con chicharrón de chancho) y un montón de salsas picantes para darle alegría a la comida. Gachi se pasó todo el tiempo pasado allí, zampando. Se ha comido medio Perú con enorme entusiasmo y la otra mitad que le queda, piensa volver a rematarla.

Mi ciudad ha cambiado mucho, antes estaba llena de europeos de primera y segunda generación que paseábamos por las calles saludándonos correctamente unos a otros agachando la cabeza y ahora es indígena, repleta, bulliciosa y tan llena de vida que parece un panal. Los chacareros han dejado los ríos y se han ido a la ciudad y muchos serranos han abandonado los Andes y han bajado a la selva buscando condiciones de vida más fáciles.

Los motocars son muy ruidosos. Alguien les ha dicho que sin el filtro gastan menos gasolina y el ruido es ensordecedor y la peste a combustible, atroz.

Son ciertamente unos vehículos peculiares formados por una motocicleta de baja cilindrada, con unos asientos con capota o toldillo detrás. Los nombres o identificaciones son extravagantes y van desde los nombres de los hijos del dueño a oraciones al cielo para una buena conducción,  o advertencias, como uno que ponía:

99% FIEL, NO TENTAR

A pesar de su tamaño, suelen ir cargadísimos con cosas insólitas, como larguísimos maderos para hacer casas, calaminas para los techos, refrigeradoras e incluso en uno vi una caja de muerto que rogaba estuviera vacía y no llevaran al finado a los tumbos por esas pistas llenas de agujeros enormes donde compasivos vecinos meten un árbol como advertencia para el tráfico.

Hay tantos, que por todas las calles y barriadas, se ven muchos averiados. Tumbados de costado mientras los reparan, quedan en una postura tan extraña, que mis ocurrentes paisanos insisten en que la van a incorporar al Kamasutra como “la postura del motocar”

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Pero en cuanto nos íbamos del centro, a casa de los amigos donde estuvimos invitados, todo era perfecto. Olga me dijo que hiciera una lista de las cosas que querría comer y así fue, día a día pudimos comer todos los platos que eché de menos durante tantos años. A Carlos le habría bastado con los zumos, le encantaban todas las combinaciones, aunque para nosotras, nada era igual al de guanábana con hielo molido.

 Hemos paseado mucho por las afueras y en Quistococha comimos cocodrilo blanco que estaba preparando una mujer en una parrilla, cerca del agua.

cocodrilo a la parrilla

Fuimos a ver una puesta de sol en Moronacocha, donde se ven los más bonitos atardeceres del mundo y también la luna llena reflejada sobre el Amazonas desde el Malecón Tarapacá.

 Moronacocha

Gachi le dio el biberón a unos manatíes-bebé que tienen en una reserva porque están en peligro de extinción y eso la dejó feliz, lo mismo que danzar un rato con los indios boras, a dos horas de Iquitos en lancha Amazonas abajo. El río estaba muy crecido y el agua llegaba a las copas de los árboles que el resto del año están en terreno seco. Intentó pescar en recodos del río o en quebradas del Momón, pero sólo consiguió alguna piraña.

Fuimos al mercado de Belén y tomamos ponche de masato, compramos ingredientes que yo necesitaba y Carlos se decidió por las bebidas de cortezas maceradas en cachaza, alguna con la promesa de ser afrodisíacas y con nombres tan gráficos como Levántate Pájaro Muerto, Rompe Calzón, Para-Para o Espérame en el Suelo y lindezas por el estilo. Yo lo miraba con mirada muy reprobatoria, pero como si nada.

También compramos huevos de motelo (tortuga de monte) que ya no pudimos comer porque nos íbamos al aeropuerto para regresar. . .

Las noches eran preciosas, sobre todo la noche que salimos en canoa y estuvimos en silencio oyendo todos esos ruidos de la selva. . . mirando el cielo que resulta que sigue estando plagado de estrellas, miles de estrellas. . . Carlos y yo ni nos movíamos y Gachi me preguntó muy bajito: Qué es eso? La Vía Láctea hija, nuestra galaxia! La pobre no la había visto nunca!

Pero la mayor parte de las noches, después de cenar, nos moríamos de risa con las historias sobre funerales, entierros, aparecidos, señales y despedidas de los que se van a marchar o ya se han ido, porque te las cuentan como si tal cosa, como un hecho cotidiano tan normal. Todo ese sentido del humor me encanta.

Al cementerio de Iquitos le han puesto rejas. Antes había un murito rodeándolo todo, sobre el que se sentaban chicos y chicas del barrio que tenían algún romance, pero los muchachos se dedicaron a ir por dentro con cubos llenos de hielo en los que metían las manos y luego tocaban a las parejas, dándoles un susto de muerte y nunca mejor dicho, así que han acabado con la broma poniendo unas rejas que impiden que se sienten allí.

El último sábado antes de regresar fuimos Carlos y yo a visitar la tumba de mi abuelo. No recordaba en absoluto hacia dónde estaba situada, así que entramos en la Administración del recinto, justo detrás de la verja de los sustos, a la derecha. Me quedé muy sorprendida al ver que tenían unos hornillos sobre una mesa grande donde estaban cocinando unas enormes ollas con frejoles y arroz. También había plátanos verdes en otra mesa y tacacho a medio preparar en un batán muy grande y una fuente con cecina ya frita. Yo quería tomarle fotos a todo aquél despropósito porque quién me iba a creer al contarlo, pero no me atreví, estaba alucinada. Me preguntaba si es que iría a haber una kermesse más tarde o si simplemente esperaban por la noche a los que allí residen porque como andan por ahí apareciéndosele a la gente. . .

He visto amigas del colegio de cuando estábamos en primaria, pero que nos conocemos tanto, se conocían tanto nuestros padres y abuelos, nuestros códigos están tan arraigados, que desde el primer instante nos hemos hablado como si lo hubiéramos hecho dos días antes. Me han dicho lo muy lindos que eran mi marido y mi hija, que seguro que la que no fue esta vez, sería igualita a su hermana y cortesías muy del estilo.

En las tiendas, mientras Gachi se probaba algo me decían: Señora, ésta es tu hijita? Qué linda es. Y qué europea!

 Una de ellas incluso me dijo: Hasta lleva la talla 28, que sólo las mujeres de lindo cuerpo llevan la talla 28 ó la 30!

Yo me moría de la risa, sobre todo porque europeos ha habido cientos de millones, pero nosotros, los que somos de Iquitos, somos cuatro gatos locos, el glamour del universo!

En fin, que todo ha sido estupendo y muy emocionante y que nadie debería tener que estar lejos de su casa tanto tiempo como yo he estado de la mía.

                                                                                                                    4 de Abril de 2013

Hola a todos!

Seguimos sin teléfono, así que mientras no me decida por las señales de humo, cosa que me estoy planteando seriamente, no me queda otra vía que la de mandar un email para contaros que el próximo martes, mi marido, Gachi y yo, salimos hacia Iquitos con la idea de estar allí un mes completito.

Estaremos en Lima unos pocos días para que Gachi conozca la ciudad,viaje con su padre al Cosco y Machu Picchu y mientras yo, pueda ver a algunas antiguas amigas del colegio. No os lo he comentado antes porque temía que los planes pudieran chafarse y porque en el fondo, no termino de creérmelo. Volver a casa!!!

Ni siquiera me atrevo a hacer planes concretos y con las justas tengo la ilusión de que en el camino del aeropuerto, haya al borde de la carretera, alguna vendedora de uvillas a la que le podamos comprar un par de racimos bien polvorientos o bebernos un agua de coco verde. También empiezo a sentir el vaho del calor húmedo, los olores de las comidas picantes, el ruido de los motocars y la música a todo volumen. Qué maravilla! Eso es el hogar.

Barbara no puede venir ahora pero tiene la esperanza de que pronto la manden por la zona por asuntos de trabajo ahora que parece haber terminado en Rwanda.

Al día siguiente de volver de Kigali se vino aquí aprovechando que le quedaban unos días de vacaciones del año pasado que uniéndolos a los de S. Santa, pasó dos semanas con nosotros. Nos divertimos un montón porque el tiempo fue bastante aceptable y apenas llovió. Además, nos estamos adaptando a la forma de ser de la gente de aquí y nos reímos mucho.

En general las citas con los operarios suelen dilatarse entre una semana y diez días. Al principio los esperábamos pero ahora nos largamos y listo. Ninguna de las dos partes nos enfadamos por ello.

Hay dos que me caen especialmente bien, un albañil y un electricista. Estuvieron poniendo “canelones” para recogida de aguas pluviales por los diferentes tejados con la ayuda de una escalera muy larga compuesta de varias más cortas, atada con trapos cada pocos tramos y desde la que yo creía que se caerían seguro. En la cima, en el apoyo izquierdo, tenían una tetera boca abajo, que no supe si era un feng shui que los librara de venirse abajo o si era para tomarse un té en el tejado llegado el momento adecuado.

El electricista habla un andaluz tan cerrado que nos cuesta entenderlo, así que Carlos le escapa y yo paso serias dificultades. Debe de creer que estoy chiflada por él porque le miro fijamente los labios para ver si así entiendo algo más.

El otro día me dijo: _Perdonando, pero zu marío tiene musho acento de dialecto gallego y uzté no.

Me gusta mucho a mí esa introducción de “perdonando” para iniciar cualquier conversación. Es muy cortés, desde luego. Le dije que efectivamente él tenía mucho acento pero no de dialecto porque el gallego era tan antiguo como el castellano y provenía también del latín. _Ahhhhhh. . . poz como yo, que hablo idioma andalú antiguo. Ya no ze habla como yo.

Y tan antiguo pensé! Tanto podría ser bantú como sánscrito. No le entiendo nada.

Nuestra charla acabó porque lo llamaron al móvil para decirle que le tenían una cabeza reservada en algún sitio. TIENE CUERNOZ ? preguntaba él a voces. Barbara y yo mientras tanto nos mirábamos alucinadas ante tanto disparate. Si tenía cuernos, al menos sería de un animal.

No hace falta que os diga que tomaré todas las fotos del mundo en mi aguajal. En realidad dudo mucho que mire algo sin que sea a través de un visor y que no guarde una imagen de cada segundo pasado allí. También llevo mi caja de acuarelas!!!

Abrazos a todos

                                                         Leaving Málaga

LA LÍRICA

Estamos teniendo un invierno frío, lluvioso y muy desagradable, pero llevamos tres días templados, aunque ayer lloviese copiosamente, tanto, como para en zonas no muy lejanas estén con amenaza de desbordamiento de ríos.
Aprovechando el primero de los días cálidos, pasamos la tarde en el jardín intentando vaciar de unos tiestos grandes, unos cactus con forma de flor, con unos troncos y unas raíces que parecen milenarias.

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Durante todo ese rato nos acompañaron un puñado de pajaritos trinando como locos, pero sobre todo un ruiseñor que cantaba como si le fuera la vida en ello.. La diva de todas aquellas sopranos. De dónde sacaría tanta fuerza una cosa tan pequeña! Era de lo más agradable, nosotros cargándonos los tiestos, porque rompimos dos y el ruiseñor cantando alegremente, hasta que llegó el barítono, el dueño del cortijo.
Lo oímos soltar una especie de graznidos mientras se acercaba en vuelo rasante hacia el jardín y todos los demás se callaron, asustaditos los pobres, porque su caja de resonancia era mucho mayor.
A partir de ahí el concierto ya fue suyo y semejante ególatra tuvo la suerte de que otro presuntuoso como él, que vuela por el barrio, le diera réplica. Qué conciertazo! En fin chicos, gracias a todos por una tarde que se volvió primavera.

CHIFA

Ayer convencí a mi marido para ir a comer al Wok de “La Cañada”. Tienen allí un buffet muy variado y que además presenta la ventaja de que hay una pequeña opción de cocina japonesa y otra típicamente española con tortilla de patatas, gambas a la plancha, calamares fritos, etc., para los tradicionales e inamovibles.
No tuve que rogarle mucho porque dice que es fantástico ver la alegría con la que como y porque en ningún sitio amortizo el precio como en ese. Me lo zamparía todo y no estoy muy segura de que no sea así. Empiezo por una esquina, y me voy sirviendo un plato tras otro hasta acabar por el lado opuesto.

El Wok de La Cañada, Marbella

El Wok de La Cañada, Marbella

Pierdo todo sentido de las proporciones y ni hablo hasta que ya no me cabe nada dentro. Resumiendo, entro como Tribilín y salgo como Budah.

Tallarines

Tallarines

Ayer vi a la entrada, que han puesto un servicio de “take away”, así que podremos ir allí el sábado y traer otro tanto para el domingo! Eso sí que cambiaría el tostón del domingo en algo estimulante.

Helado de caramelo y lychee

Helado de caramelo y lychee

Si me dijeran que eligiese mi cocina favorita, no sabría si la china o la peruana, que mira que es rica, elaboradísima y elegante…

LUCES DE COLORES

Acomodarse en una casa nueva lleva un montón de tiempo, al menos a nosotros, que debemos ser medio lelos y llevamos meses corrigiendo y retocando cosas.
Entre todos los que vinieron a hacer algún arreglo o instalación, el que más horas ha pasado en casa ha sido Tony, un portento de electricista-antenista-telecomunicaciones en general.
Ha pasado tantas horas aquí, que creí que tendría que prepararle un dormitorio. Si no quedaba contento con un trabajo, no le importaba venir a mejorarlo a la mañana siguiente aunque fuera domingo.
Los apliques de la escalera eran tan potentes, que por la noches podían vernos subir o bajar desde la calle. Demasiada exposición, así que nos propuso una idea muy apetecible, una tira de unos doce metros de cientos de lucecitas led que nos podría colocar siguiendo el rodapié por los escalones y que nos iluminarían lo justo. Trajo una muestra de la tira para mostrarnos el efecto y al ver que nos encantaba la idea, nos contó emocionado:
Se pueden encender y apagar con un mando a distancia, se puede regular la intensidad y además las hay de varios colores. Es más, hay una opción que permite poner varios turnos de colores.
Lógicamente era la opción que querían mis hijas, que pareciera una fiesta nocturna. Qué horror! Parecería una casa de citas.
Quedan muy bien, me insistía Tony. He puesto varias en muchos sitios. Las puede ver en el Club Bel Air que hay justo en la salida de la autopista que hay que tomar para venir aquí.
Por lo visto TODOS se habían fijado en el local menos yo. Pero si en la planta baja hay una sucursal de un banco!!! Claro, me decían, no pretenderás que los clientes paguen con Visa!
Justo lo que necesitaríamos, que nos tomaran por cocottes. Pero a mis hijas la idea les parecía divertidísima y no pensaban en que igual hasta se nos haría una cola en la puerta. Finalmente mi sentido de lo adecuado ha ganado y las lucecitas son del color de la luz natural, para darle calidez al espacio. Nada de frivolidades.

CUESTIÓN DE OPINIÓN

A mí, del Universo me desagrada profundamente el frío y de la gente, de mi gente, la deslealtad.

JETHRO TULL IN CONCERT

Una persona encantadora nos regaló un par de entradas VIP para el concierto que Jethro Tull daba esta noche en el Palacio de Congresos de Málaga, así que allá nos fuimos.
El personal asistente era mayorcito de veras y una vez que eché una ojeada alrededor, le pregunté a mi marido si nosotros también teníamos ese aspecto de “deterioro lamentable”. Peor, me dijo. Pues vale, pero no lo asumimos y listo!
Elegimos sentarnos en la cuarta fila muy centraditos y justo dos filas más adelante se sentó una pareja muy alta que parecían gitanos. Él llevaba pelo largo y rizado, muy negro y una de esas chaquetas de cuero largas como una sahariana, anillos enormes de oro, y una pulsera también de cuero negro, con esa especie de pinchos metálicos que parecen el collar de castigo de un doberman. Me fijé en sus manos por ver si era guitarrista flamenco, pero las dos manos tenían las uñas cortas, así que descartado. Será palmero, pensé.
La mujer, con otra melenaza enorme, iba teñida de ese rubio entre yema de huevo y zanahoria que sienta como un tiro.
Según empezó el concierto, el tipo entró en trance. Agachaba la cabeza y la sacudía agitando aquellos rizos desordenados, sintiendo la música más que nadie. Les daba los tempos a todos los instrumentos porque parecía saberse el concierto al dedillo y levantaba el puño al final de cada interpretación. Ella no parecía tan traspuesta pero quería estar a la altura de su pareja y también se sacudía de lo lindo.
Poco antes del descanso de la mitad del concierto, el hombre alcanzó tal grado de éxtasis, que se abalanzó sobre la rubia y la besó durante un buen rato. Bueno, aquello era un morreo en toda regla. Toda la fila se veía obligada a seguir los vaivenes de su pasión desmedida porque algún chistoso de la organización había atado cada silla a la siguiente con una de esas cinchas plásticas, temiendo que las robáramos probablemente. A mí me saltaban las lágrimas de la risa y noté que a mi vecina le pasaba lo mismo, así que compartimos Kleenex.
En el descanso y ya que habían atado nuestras sillas y que habíamos llorado de risa juntas, la señora de mi lado y yo, decidimos ir también  juntas al baño y allí otra señora se había quedado encerrada dentro mientras un montón hacía cola. Un ambientazo. Todas las mujeres a decirle que no se preocupara, que tuviera calma que la sacarían enseguida y cuando finalmente salió todas tocamos palmas por sevillanas y la jaleamos un rato. Más risas.
Cuando acabó el concierto, el melenas se abalanzó hacia el escenario para que Ian Anderson le diera la mano, luego que cualquiera de la banda lo hiciera, pero no tuvo éxito. Pues si llegan a ver la ayuda que prestó al espectáculo, yo creo que lo habrían subido a saludar también. Si estuvo dirigiendo la banda todo el rato!
Me encantó el concierto, Ian Anderson ya no tiene la voz que tenía, pero está lleno de recursos y la banda es muy buena: el guitarrista, el teclista y el fauno que canta, baila y salta por todo el escenario con gracilidad es genial.
Me lo he pasado divinamente. Gracias por las entradas!

UN BLOG DESCUIDADO

Éste es definitivamente, el blog más abandonado del mundo. Pero es que una vez que me atraso, se me hace mucho más difícil recuperar las buenas costumbres. La libreta de mi diario está atiborrada de papelitos, pasajes, entradas a museos, billetes de avión, cuentas de restaurantes, etc., que siempre guardo de recuerdo de la cotidianidad y que se me van cayendo por todas partes a pesar del elástico que le he puesto a la libreta. Y lo mismo, ni escribo ni pinto, ni nada.
No es excusa, pero cuando llegó el camión de la mudanza un viernes a última hora de la tarde del mes de Noviembre y me azotó todo lo que habían traído por toda la casa y se fueron a las once de la noche, el espectáculo era aterrador. Cuánto me quedaba por hacer!
Pensé que tendría tiempo para colocar las cosas con calma, pero mi hija menor nos pidió que fuéramos a buscarla a Barcelona porque quería dejar aquí su coche y de esa forma la ayudaríamos a conducir por turnos. Así que justo una semana después de la gran descarga de muebles y utensilios diversos, volábamos hacia Barcelona a traer a la princesa y a su “carroza”.
Luego vino Navidad y también nuestra hija mayor volvió de África cargada de regalos. Volvía de Rwanda y de Uganda, donde había visitado las fuentes del Nilo, justo encima de donde un día plantó su pie Sir Richard Burton. Qué envidia!
De allí me ha traído unas semillas de jackfruit, que espero que se den divinamente en mi jardín. Son unas frutas gigantes de entre seis a nueve kilos pero que alcanzan tamaños descomunales, por encima de los veinte kilos. Hay montones de árboles por las calles de Entebbe y cuesta creer que la gente no viva aterrorizada pensando que les pueden caer en la cabeza y dejarlos secos en plena vía pública.
Además de todo ese ajetreo navideño, hemos estado muy ocupados poniendo la casa al día e intentando convertirla en una vivienda autosuficiente, con placas solares y cosas así. Resumiendo, una temporada muy agitada. Pero hace sol y a mediodía, hemos llegado a alcanzar los 21ºC, lo que para ser invierno, no está nada mal

MUDANZA

Hace quince días, la señora que me ayuda en casa y yo, empezamos a empaquetar todo lo que habíamos acumulado en casa durante años. Digo empaquetar en vez de empacar porque realmente eso fue lo que hicimos de la mañana a la noche. Habíamos comprado un rollo de plástico transparente igual que se usa en las cocinas, sólo que el doble de ancho y tan largo como la Vía Láctea. Todo lo que consideramos que podían ensuciar los transportistas, que no se andan con miramientos a la hora de agarrar bultos, lo enrollamos con el plástico ese, primero en horizontal (fijando así cajoncitos y puertas cuando se trataba de muebles) y luego en vertical, igualito que las coordenadas geográficas. Otras cosas más chicas, se metían después en cajas, de forma que cuando lleguen a la casa nueva y me lo azoten en el suelo de cualquier lugar, podamos ir sacando cosas al ritmo que consideremos oportuno. Le calculo dos años. Tiene que haber un componente ancestral que nos hace adquirir propiedades de forma irracional. Los cavernícolas costillas de mamut, conchitas de caracol o piedrecitas brillantes y nosotros, cochinadas diversas. Éste es un homenaje a Sole, que trabajó como una campeona, incansable, animosa y con una fortaleza increíble. Cuando el dolor por todo el cuerpo no me dejaba dormir por las noches, me acordaba de ella y me preguntaba si al día siguiente sería capaz de levantarse. Y sí, allí estaba ella sonriente como siempre. No sé cómo habrá sido remar en una galera, pero dudo mucho que fuera peor que esto. He decidido no volver a comprar un libro, ni pintar un cuadro, ni comprarme zapatos ni bolsos y probablemente decida llevar una vida ascética y monacal para siempre. Un catre y un vaso de agua será mi idea de perfección.