Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 19 abril 2010

Has perdido el Norte

Cuando alguien anda un poco despistado o peor aún, está completamente loco, se dice que ha perdido el Norte. Pues yo he perdido el Sur. La Cruz del Sur. El hemisferio Sur.

Aprovechando que a mi marido lo han pre-jubilado, he decidido empezar a emigrar, como las aves, hacia mi territorio original, a las tierras cálidas y divertidas que una vez conocí. Tengo que ir poco a poco, no porque no tenga prisa, sino porque las cosas no se han quedado estáticas, como mis recuerdos, esperándome.

Anoche precisamente, estuve releyendo una novela que me encanta, Matar Un Ruiseñor y al apagar la luz, por la sensación que me dejó el libro, me vino a la memoria un recuerdo divertido y bochornoso a la vez, de cuando andaba por los dieciséis años…

Mi mejor amiga y yo nos habíamos arrastrado por las interminables horas de la tarde de un domingo, yéndonos en bici a bañar a la piscina del Club de Tenis. A la vuelta quedamos en ir a darnos una vuelta a la Plaza de Armas después de habernos duchado y cenado. Aún debían de ser las siete de la tarde, de la noche más bien porque ya había oscurecido totalmente, cuando nos sentamos en un banco del parque, justo frente a la Iglesia Matriz, que se veía iluminada, probablemente por una misa de última hora. Los zancudos nos daban entretenimiento suficiente haciéndonos cruzar y descruzar las piernas, balanceándolas con rapidez para evitar sus picaduras. Todavía quedaban algunos niños jugando mientras las sirvientas intentaban llevarlos a las casas. De repente, vimos que de la iglesia, salía una boda, algo bastante raro porque allí existía la costumbre de casarse de mañana. Cecilia me dijo:

_Oye, qué tal si nos vamos a esa boda y nos entretenemos hasta que llegue el resto de la gente?

Casi sin tiempo a que acabara la frase, ya estábamos las dos atravesando la calle, corriendo subidas en nuestros altos zapatos de tacón, recién bañadas, oliendo divinamente, riéndonos y completamente descerebradas, colándonos en una boda a la que no habíamos sido invitadas.

Por aquella época, existía la costumbre de hacer una pequeña invitación a un salón que tenía la iglesia pegado a su costado derecho, a todos los asistentes a los matrimonios. Allí se servían copas de champán con bizcochuelos y para terminar, la torta de los novios.

Que éramos unas intrusas podía notarlo todo el mundo. Era una boda de gente sencilla y allí estábamos nosotras dos haciendo el bellaco. Los novios nos miraban con recelo, pensando de qué nos conocería su cónyuge, mientras nosotras nos movíamos con soltura y tomábamos felices champán y bizcochitos sonriendo a los asistentes.
Llegó la hora de repartir la torta y las invitadas jóvenes y solteras empezaron a colocarse alrededor de la mesa principal para seguir la tradición de agarrar cada una, una de las cintitas estrechas de raso que salían ordenadamente, de la base de la torta y de la que había que tirar antes del reparto. Por supuesto allí estuvimos nosotras agarradas a nuestra cintita y tiramos…

Casi me da un soponcio. En mi vida me había tocado nada en una tómbola, en una rifa o incluso en el pequeño sorteo que pudiese organizar mi madre con sólo dos participantes, mi hermano y yo… y allí estaba yo, con mi cintita cayendo pesada porque estaba atado en el otro extremo, el anillito de oro, pringado de dulce, que indicaba que yo sería la próxima contrayente, con un poco de suerte!

Estaba paralizada, contemplándolo lívida, hasta que oí la risa y los aplausos de Cecilia, que animaron al resto de las concurrentes a felicitarme y sacarme de ese estado. Me abrazaron y besaron aquellas gentes encantadoras y educadas que no me explico cómo no llamaron a la policía y nos llevaron detenidas.

Han pasado muchos años y aún ahora me debato entre la risa y el bochorno más espantoso a partes iguales. Estoy lejos del Sur, de mi Sur, de mi gente y no he visto a Cecilia en muchísimo tiempo, pero me han contado que no está bien de salud últimamente y que no lo está pasando bien. Pues no se lo merece. Era simpática, ingeniosa, alegre, muy divertida y guapa de morirse.

Read Full Post »