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Archive for 31 julio 2010

Madres

Mis amigas siempre me dan entrada a la meditación (ligera, debo reconocer, ya que soy cortita de ideas sesudas) y hace un par de días, una de ellas estuvo hablando conmigo y comentando sobre el papel castrante de las madres… Y quién no! reconocí. Yo acepto mi culpa de madre mutiladora con enorme sonrojo. Pero… a dónde llega la educación antes de ser castración? pensé más tarde. Quién marca los límites? Freud? O como escribía una compañera de universidad de mi hija menor: Froiz??
El mundo se divide como es sabido, entre Nikonistas y Canonistas y más adelante hay subdivisiones como gente de izquierdas y gente de derechas, de Ciencias y de Letras… y así sucesivamente.
Creo que en general los de ciencias aceptan que la experiencia es un grado y que por lo tanto uno debería de aprovechar un experimento previo para basándose en él, ir hacia adelante, hacia nuevas teorías y descubrimientos, sino aún estaríamos contemplando una manzana caer sin formular la Ley de la Gravitación Universal. Para los de letras, en mi opinión, el asunto está en probar una y otra vez la misma experiencia, a ver si en una de éstas, la cosa cambia o adquiere lirismo.
Mi corazón es de ciencias, así que intento que mi prole no se parta los piños estrellándose contra los escollos diarios. Yo ya estuve allí y tengo la camiseta. Seguro que eso es MUY castrante y van a necesitar terapia, como seguramente la necesito yo puesto que no soy de generación espontánea y tengo una mamá que pasó lo suyo y que estaba tocada del ala como lo estamos todas. Pero no la culpo, al contrario, la entiendo y la disculpo porque seguro que yo he sido una fuente inagotable de decepción, desencanto, frustración y a saber cuántas cosas más. Desesperación probablemente!
Se escribe y se escribe sobre la culpabilidad de las madres, pero ni una sola reivindicación.
Mi amiga me decía que un hijo, en sus primeros años, siente un amor incondicional hacia su madre, pero no es así como yo lo recuerdo. Sí que recuerdo en cambio que tenía miedo a que le pasase algo a mi madre porque qué sería de mí entonces? Era un asunto claramente egocéntrico.
Es el afecto de una madre el que es incondicional. Por tus hijos estás dispuesta a dejarte cortar los brazos, las piernas, la cabeza… a cachitos, vamos! Dudo mucho que la cosa fuera recíproca, pero en todo caso, tampoco importa porque eso es lo que lo hace incondicional. Seguro que suena sexista, pero ni siquiera los padres saben lo que nosotras, las chicas, queremos a nuestros cachorros.
Aún así, dentro guardamos lesiones o decepciones que no manisfestamos porque sería una deslealtad hacia nuestros hijos y ya sabemos que no queremos generarles ningún pesar, pero quizás sería interesante que existiese un LIBRO SECRETO DE RECLAMACIONES DE LAS MADRES. Espero que el de mi madre no esté muy lleno y que ayude en mi descargo, que incluso aprendí a tocar acordeón porque así lo quiso ella.

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La prudencia, dicen, es una de las cuatro virtudes teolologales infusas, lo que viene siendo que Dios te las infunde en el alma directamente en el momento de nacer. Pues no a todos. O será que lo de la infusión no llega a buen término, como pasa con el té si la taza no es la adecuada: sale chungo. ¡Porque mira que hay gente imprudente! Yo conozco a un montón, quienes por cierto están cada día más crecidos.
Hay tanto me-to-me-en-to-do a mi alrededor, que hasta me pregunto si tendré un imán. No puedo ni imaginarme que sea por mi carácter porque yo no diría que soy una persona insegura, dubitativa o proclive a pedir consejo, como no sea a un médico para curar alguna dolencia (quiero aclarar de paso que incluso en ese campo he sido poco afortunada), así que ¿por qué hay tanto atrevido grosero en mi entorno?
Desde que mis hijas eran muy pequeñas he tenido que escuchar a muchísimas personas, mujeres generalmente, decirme cómo debía educarlas, instruirlas, alimentarlas, vestirlas y un sinfín de cosas más, con una cara que no reflejaba ningún sentimiento ni alteración a pesar de que tenía respuestas muy, pero que muy ingeniosas. ¿Por qué demonios se supone que debo estar aguantando con depurado estoicismo toda esa sarta de sandeces que me aburren, me molestan o me irritan, según la torpeza y la insistencia de la individua en cuestión?
Con unos modales que tengo grabados a fuego en el cerebro, me he reservado dentro mi opinión y las ganas de contestar. El problema está en que cada día me cuesta más retener la pulla aniquiladora porque cada día también, se muestran más agresivas, más entrometidas.

Durante años estuve oyendo a una persona, comentarios acerbos que tuvo a bien dirigirnos sin darse descanso, a mis hijas y a mí. Repartía consejos, directrices, sentencias, valoraciones, críticas y una sarta enorme de diagnósticos sobre cualquier tema con una desfachatez asombrosa. Todos ellos eran malintencionados y torvos, y con un temple en el que que me costaba reconocerme, soporté sin mostrar la ira que sentía en mi interior por ese extraño sentido de la corrección que forma parte de mi naturaleza y que me impide crear situaciones incómodas a nadie. Pero el decoro y el buen gusto tienen un límite y el día que salí al contra-ataque, le pasé, en infusión, una educación que debería haber sido teologal también. Una educación y unos modales sin contemplaciones en una sola dosis. Sé que ha contado por ahí que tuvo taquicardia durante tres días. Pues me parecen pocos, francamente.
Otras veces es el “Psicoanálisis for dummies” que me aplican lo que me deja perpleja. Me aseguran que lo que necesito es afecto, atención… o lo que les parezca conveniente y de ahí que mi existencia sea un auténtico fracaso…. o mediocre.. o ¡vaya usted a saber!
Si yo ya sé que estoy condenada al fracaso! Pero no por esas razones sino por un asunto físico, exactamente por la Segunda Ley de la Termodinámica que dice que todos los sistemas tienden al desorden. ¿Cómo podría tener éxito si el universo tiende al caos y yo me empeño en ordenarlo todo?

¿Por qué no se van esas mentes caritativas a un confesionario que es donde la gente ha ido siempre a largar sus miserias, saliendo luego aliviadas con un par de pequeñas penitencias?
Estoy segura de que los efectos de las mías son de más larga duración y mucho me temo que ahora se andarán con ojo a la hora de manifestar su sabia opinión sobre los demás. Sobre todo teniendo en cuenta que nadie se la ha pedido.

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