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Archive for 26 septiembre 2011

JUBILADA CONSORTE

Hace un tiempo que mi marido se jubiló, con lo que alcanzó ese estatus claramente definido, pero yo me he quedé en esa tierra de nadie que tradicionalmente hemos ocupado las chicas.

Considerando que hay una dedicación de la que no me voy a jubilar nunca (conozco mi propia naturaleza mejor que nadie), que es el de mamá de mis chicas (les guste o no), decidí etiquetarme como “jubilada consorte”.

Enseguida me adapté a mi nuevo papel porque levantarse tarde, salir a pasear, pintar acuarelitas, ver pelis y dedicarse a la vida contemplativa en general, es de lo más fácil. Pero lo mejor de todo es no tener que cocinar.

Ya no me quedo estática ante las refrigeradoras del supermercado pensando cómo combinar lo que le gusta a cada miembro de nuestra pequeña familia, que suele ser lo que odian los otros. A esa dificultad tenía que añadirle el hecho de que tenía en casa hijas que comían fatal y que nunca tuve ese talento culinario que me haría falta. Lo mío era puro esfuerzo y empecinamiento.

 Ahora sólo en rarísimas ocasiones decido preparar algo porque me da esa chifladura, como me pasó hoy, que preparé hortalizas al grill y calamares estofados con puré de patatas. Bueno, chocos en realidad y estaban estupendos. No era nada sofisticado, pero soy muy escrupulosa y me lleva toda la mañana preparar las cosas. Lo que llevo peor de la Cuisine Créative es que está todo manoseado. Yo no le echo la mano a los ingredientes cocinados ni loca y a los crudos casi siempre con guantes específicos.

Me ha resultado entretenido volver a mi antiguo oficio.

 

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La Deuda

Hacía tiempo que no iba al cine y hoy me he animado, yendo a ver “La Deuda”. Pues más o menos como siempre últimamente, que es una anécdota más, puesto que los personajes que concurren en esa historia, no se sabe muy bien quiénes son, salvo judíos. Realmente es una historia de amor en un entorno poco habitual: agentes de El Mossad. O sea, tipos que no dudan en contarte la yugular con un vidrio de un vaso roto en cuanto te pones tonto.

La película te mantiene en tensión, pero es que se pasa unos buenos minutos con la protagonista en una consulta de ginecología, subida a la sillita de diseño esa que tienen para los reconocimientos. A mí, sólo con eso, se me ponen los pelos como escarpias, pero supongo que hay que ser chica para apreciarlo en su justa medida. Puede alguien pensar en una mayor situación de indefensión?

Los actores están muy bien, sobre todo, Helen Mirren, Pero es que es inglesa y eso es jugar con ventaja (aparte de medio rusa, hija de un intérprete de viola).

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LAS AMISTADES PELIGROSAS

Acuarela by Silvia

Hace unos días recibí un email de una amiga del colegio de monjas al que fui cuando regresé a la selva a los quince años.

No sólo fue una sorpresa inesperada sino muy alegre y justo cuando nuevamente planeo volver a mi casa a pasar una temporada. El firmamento se alinea a mi favor, me envía pequeñas muestras de que el territorio me espera. Como decimos mis hijas y yo, que somos unas escépticas, “¡Es una señal!”.

Es increíble la buena conexión que hemos tenido inmediatamente y a pesar de los cuatrocientos años que han pasado desde entonces, nos sentimos como si nos hubiésemos visto ayer.

Hablando con ella a través de todas estas fantásticas tecnologías que nos ofrecen los ordenadores, siento que vuelvo a tener dieciséis años, que no tengo muchas más cosas que hacer que reírme de todo y con todo. Es especialmente agradable que nos resulte tan fácil volver a ese código en el que nos hablábamos entonces, las referencias a lugares y gentes y los giros que no he vuelto a usar en tantos años. Pero sobre todo, la amabilidad y la cortesía, los modales.

Miryam, mi amiga,  era de mi clase, o mejor dicho, yo de la suya porque ella había estado en la zona mientras que a mí me habían mandado a estudiar a otro continente a los ocho años.

Descendiente de segunda generación de judíos de Rabat, los Bohabot, también había estado en diferentes colegios por los países de la frontera y había conocido internados en Benjamín Constant (en el estado de Amazonas, Brasil), en Leticia (Colombia) y en el mismo Perú, primero en Pucallpa y más tarde en Caballo Cocha. Siempre en los cursos de los ríos, según iban variando los negocios de su padre, un aserradero al que llamó Islandia, en el alto Yavarí y un barco que se llamaba “El Pisqui” y que navegaba entre el Amazonas y el Ucayali.

Miryam y yo estábamos en la misma clase donde ya éramos amigas, pero esta amistad aumentó muchísimo cuando fui al internado que tan sólo estaba a dos cuadras de mi casa. Lo pedí yo para salir del ambiente autoritario que tenía que soportar en ese momento y un internado de monjas misioneras en la Amazonía, era una gran alternativa. Muchas de ellas eran tan ancianas que yo me preguntaba si estarían allí desde que fue Orellana.

El día que llegué, la monja que cuidaba los estudios después de las clases, me sentó junto a Miryam y recuerdo nuestro primer diálogo en voz bajísima:

-Qué hacemos ahora?

– Estudiar hasta la hora de la cena y mientras, “la Sipango” (mote que las internas le habían dado a aquella monja de edad indeterminada pero que para mí, debía andarse por la de las pirámides de Egipto), nos va mandando a las duchas.

Perdiendo el tiempo y hablando bajito, esperé mi turno para ducharme y regresé al aula. Miryam me miró preocupada y dijo:

-Has mojado tu fuste*?

-No llevo! Cómo voy a llevar fuste con este calor!

– Pues vete a mojar tu ropa interior!

– Para qué?!

– No nos dejan bañarnos calatas** para que no nos veamos nuestros cuerpos.

– Entonces cómo nos damos el jabón? Además, me lo he visto desde que nací, ahora ya no tiene remedio.

– Con la ropa puesta! Tú sácatelo todo como hago yo y después al salir lo mojas y la monja ya se queda tranquila.

Pero aquella no sería mi única sorpresa del primer día. Después de la cena, porque al salir del comedor, nos dejaban pasear por el patio, Miryam llamó a otra compañera para deambular y me dijo: Nunca podemos estar dos chicas solas, está prohibido. La miré extrañada y me aclaró que las monjas insistían en que eso evitaba las malas acciones.

Tardé años en saber a qué malas acciones se referían. Nunca viví tan rodeada de pecado como con aquellas santas chifladas.

*Fuste = En Loreto, enagua, combinación.

** Calato = En Bolivia y Perú, desnudo

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