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JETHRO TULL IN CONCERT

Una persona encantadora nos regaló un par de entradas VIP para el concierto que Jethro Tull daba esta noche en el Palacio de Congresos de Málaga, así que allá nos fuimos.
El personal asistente era mayorcito de veras y una vez que eché una ojeada alrededor, le pregunté a mi marido si nosotros también teníamos ese aspecto de “deterioro lamentable”. Peor, me dijo. Pues vale, pero no lo asumimos y listo!
Elegimos sentarnos en la cuarta fila muy centraditos y justo dos filas más adelante se sentó una pareja muy alta que parecían gitanos. Él llevaba pelo largo y rizado, muy negro y una de esas chaquetas de cuero largas como una sahariana, anillos enormes de oro, y una pulsera también de cuero negro, con esa especie de pinchos metálicos que parecen el collar de castigo de un doberman. Me fijé en sus manos por ver si era guitarrista flamenco, pero las dos manos tenían las uñas cortas, así que descartado. Será palmero, pensé.
La mujer, con otra melenaza enorme, iba teñida de ese rubio entre yema de huevo y zanahoria que sienta como un tiro.
Según empezó el concierto, el tipo entró en trance. Agachaba la cabeza y la sacudía agitando aquellos rizos desordenados, sintiendo la música más que nadie. Les daba los tempos a todos los instrumentos porque parecía saberse el concierto al dedillo y levantaba el puño al final de cada interpretación. Ella no parecía tan traspuesta pero quería estar a la altura de su pareja y también se sacudía de lo lindo.
Poco antes del descanso de la mitad del concierto, el hombre alcanzó tal grado de éxtasis, que se abalanzó sobre la rubia y la besó durante un buen rato. Bueno, aquello era un morreo en toda regla. Toda la fila se veía obligada a seguir los vaivenes de su pasión desmedida porque algún chistoso de la organización había atado cada silla a la siguiente con una de esas cinchas plásticas, temiendo que las robáramos probablemente. A mí me saltaban las lágrimas de la risa y noté que a mi vecina le pasaba lo mismo, así que compartimos Kleenex.
En el descanso y ya que habían atado nuestras sillas y que habíamos llorado de risa juntas, la señora de mi lado y yo, decidimos ir también  juntas al baño y allí otra señora se había quedado encerrada dentro mientras un montón hacía cola. Un ambientazo. Todas las mujeres a decirle que no se preocupara, que tuviera calma que la sacarían enseguida y cuando finalmente salió todas tocamos palmas por sevillanas y la jaleamos un rato. Más risas.
Cuando acabó el concierto, el melenas se abalanzó hacia el escenario para que Ian Anderson le diera la mano, luego que cualquiera de la banda lo hiciera, pero no tuvo éxito. Pues si llegan a ver la ayuda que prestó al espectáculo, yo creo que lo habrían subido a saludar también. Si estuvo dirigiendo la banda todo el rato!
Me encantó el concierto, Ian Anderson ya no tiene la voz que tenía, pero está lleno de recursos y la banda es muy buena: el guitarrista, el teclista y el fauno que canta, baila y salta por todo el escenario con gracilidad es genial.
Me lo he pasado divinamente. Gracias por las entradas!

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UN BLOG DESCUIDADO

Éste es definitivamente, el blog más abandonado del mundo. Pero es que una vez que me atraso, se me hace mucho más difícil recuperar las buenas costumbres. La libreta de mi diario está atiborrada de papelitos, pasajes, entradas a museos, billetes de avión, cuentas de restaurantes, etc., que siempre guardo de recuerdo de la cotidianidad y que se me van cayendo por todas partes a pesar del elástico que le he puesto a la libreta. Y lo mismo, ni escribo ni pinto, ni nada.
No es excusa, pero cuando llegó el camión de la mudanza un viernes a última hora de la tarde del mes de Noviembre y me azotó todo lo que habían traído por toda la casa y se fueron a las once de la noche, el espectáculo era aterrador. Cuánto me quedaba por hacer!
Pensé que tendría tiempo para colocar las cosas con calma, pero mi hija menor nos pidió que fuéramos a buscarla a Barcelona porque quería dejar aquí su coche y de esa forma la ayudaríamos a conducir por turnos. Así que justo una semana después de la gran descarga de muebles y utensilios diversos, volábamos hacia Barcelona a traer a la princesa y a su “carroza”.
Luego vino Navidad y también nuestra hija mayor volvió de África cargada de regalos. Volvía de Rwanda y de Uganda, donde había visitado las fuentes del Nilo, justo encima de donde un día plantó su pie Sir Richard Burton. Qué envidia!
De allí me ha traído unas semillas de jackfruit, que espero que se den divinamente en mi jardín. Son unas frutas gigantes de entre seis a nueve kilos pero que alcanzan tamaños descomunales, por encima de los veinte kilos. Hay montones de árboles por las calles de Entebbe y cuesta creer que la gente no viva aterrorizada pensando que les pueden caer en la cabeza y dejarlos secos en plena vía pública.
Además de todo ese ajetreo navideño, hemos estado muy ocupados poniendo la casa al día e intentando convertirla en una vivienda autosuficiente, con placas solares y cosas así. Resumiendo, una temporada muy agitada. Pero hace sol y a mediodía, hemos llegado a alcanzar los 21ºC, lo que para ser invierno, no está nada mal

MUDANZA

Hace quince días, la señora que me ayuda en casa y yo, empezamos a empaquetar todo lo que habíamos acumulado en casa durante años. Digo empaquetar en vez de empacar porque realmente eso fue lo que hicimos de la mañana a la noche. Habíamos comprado un rollo de plástico transparente igual que se usa en las cocinas, sólo que el doble de ancho y tan largo como la Vía Láctea. Todo lo que consideramos que podían ensuciar los transportistas, que no se andan con miramientos a la hora de agarrar bultos, lo enrollamos con el plástico ese, primero en horizontal (fijando así cajoncitos y puertas cuando se trataba de muebles) y luego en vertical, igualito que las coordenadas geográficas. Otras cosas más chicas, se metían después en cajas, de forma que cuando lleguen a la casa nueva y me lo azoten en el suelo de cualquier lugar, podamos ir sacando cosas al ritmo que consideremos oportuno. Le calculo dos años. Tiene que haber un componente ancestral que nos hace adquirir propiedades de forma irracional. Los cavernícolas costillas de mamut, conchitas de caracol o piedrecitas brillantes y nosotros, cochinadas diversas. Éste es un homenaje a Sole, que trabajó como una campeona, incansable, animosa y con una fortaleza increíble. Cuando el dolor por todo el cuerpo no me dejaba dormir por las noches, me acordaba de ella y me preguntaba si al día siguiente sería capaz de levantarse. Y sí, allí estaba ella sonriente como siempre. No sé cómo habrá sido remar en una galera, pero dudo mucho que fuera peor que esto. He decidido no volver a comprar un libro, ni pintar un cuadro, ni comprarme zapatos ni bolsos y probablemente decida llevar una vida ascética y monacal para siempre. Un catre y un vaso de agua será mi idea de perfección.

ÁFRICA otra vez

Mi hija mayor se va este domingo a África nuevamente, a la ciudad de Entebe en Uganda y después a Kigali, en Rwanda, así que probablemente no regrese hasta Diciembre.
Pocas vacunas le deben de quedar por ponerse para poder ir al trópico, pero acudió a Sanidad Exterior a comprobarlo y a renovar las que así lo requiriesen.
La doctora a cargo del asunto le comentó al hablarle de Uganda:
-No hay vacuna para el ébola, así que es mejor que no toques ningún muerto.
Vaya un consejo de M _ _ _ _ _ ! , me dijo cuando me llamó para contármelo, aunque a la doctora le contestó que eso era algo que siempre evitaba hacer bajo cualquier circunstancia y en cualquier lugar.
Me quedan pues, dos meses de preocupación y de echarla de menos. Afortunadamente ha aceptado llevarse una cámara de fotos adecuada y lo que en su opinión es un teleobjetivo pesadísimo.
No puedo esperar a ver las fotos de lugares como el Lago Victoria.

Por mucho que me empeñe en ser metódica a la hora de escribir, en tener una cadencia establecida, me resulta imposible así que he decidido no poner en ello ningún empeño, adaptarme a las circunstancias.
Este verano ha sido especialmente conflictivo y no hemos hecho otra cosa más que sobrellevar los hechos según iban sucediendo y según nuestro carácter: mal.
A principios de Agosto mi marido se cayó en las escaleras del portal y se rompió el radio del brazo izquierdo en trocitos, se voló los dientes y se llenó de magulladuras diversas. Cuando al ver su aspecto los amigos le preguntan qué le ha pasado, a pesar de ni haber estado presente, digo que lo empujé yo porque quién se creería que él solo se haría tanto daño. Este asunto me ha supuesto muchísimo trabajo porque ha necesitado ayuda para casi todo, así que nada de tiempo para mis pequeñas distracciones.
Pero esta semana es especial para toda nuestra pequeña familia: el día 10 de Octubre de hace una pila de años, nos casamos. De hecho hace tantísimos, que creo que debimos de conocernos en el jurásico, mientras yo pintaba unos monigotes en las paredes de mi cueva (pintura rupestre). Suelo decirle que la suerte corrió por su lado y el mérito por el mío y se lo toma con bastante buen humor. Y sí, el primer día que me enfrenté a un pollo crudo que tenía que asar y metí una mano enguantada dentro y saqué cosas pringosas imposibles de identificar, creí que me daba un soponcio y que me quedaba por delante una labor muy dura. Todo un mérito.
Un par de años y una semana más tarde, el 17 de Octubre nació nuestra hija mayor, una preciosidad de niña, que en la actualidad es joven y guapa y ya que estamos, listísima. Multiplica y divide que alucina.

A los ocho años justos de esa fecha, nació la menor de nuestras hijas y mostrando carácter, se plantó en el medio de ambos acontecimientos, el 13 de Octubre. Guapa, temperamental y artística, le da emoción a nuestras vidas. Es nuestra Sarah Bernardt de andar por casa.


Ahora sólo nos queda esperar a que el planeta dé una vuelta completa alrededor del sol para volver a celebrarlo.

GATOS

Tenemos un invitado que se ha ido mostrando a los poquitos. Al principio se colocaba sobre el pilar de la reja de la entrada y desde allí nos miraba. Después empezó a cruzar el patio y al llegar a las tullas, se volvía a mirar si nos había impresionado.

Decidimos ponerle restos de comida: estofado de pollo con arroz, salchichas, salsa de tomate (ni la probó) y se ve que en general le ha gustado, así que ayer me trajo un regalo mientras yo revisaba los arbolitos nuevos. La cabeza de una rata que había cazado!

Qué espectáculo!!! Yo corría dando alaridos en una dirección y el gato en la contraria. Santo cielo, qué cosa tan espantosa! Espero que se haya asustado tanto como yo y no regrese.

UNA LÁMPARA-PIERNA

Estamos empezando a conocer el barrio. Más que porque salgamos a propósito para ello, es que hacemos montones de viajes a comprar cosas que necesitamos y se nos olvidan la mitad.

Por ejemplo, encontrar el invernadero del hombre-sabio que vende barato, nos costó tres viajes. Nadie aquí te da una indicación exacta, son por aproximación, así que sales de la autovía una y otra vez, probando distintos ramales hasta que te regresas a casa aburrida de fracasar y recordando unas referencias que te ayuden al día siguiente.

Hay que pasar el “Glass Palace”, que tiene un nombre que induce a pensar en el lujo y que tiene en el tejado una silueta en neón rojo con una chica metida en una copa de champán. Pues a juzgar por el local, que es un bareto al borde de la carretera, de champán nada, si allí se sirve algo, es vino de tetrabrick. Pero el neón es lindo y me gustaría para mi salón. Las visitas se harían preguntas interesantes.

La segunda referencia es la de otro local similar que se llama “Robertino”. El reclamo ahí, apuntalado en un lateral, es una pierna con un zapato de tacón. No es una pierna estilizada, es una pierna a lo Betty Boop, regordeta y de pie pequeño, con un zapato peep-toe.

 

A fancy leg-lamp

En realidad es exacta a la que salía en aquella película inefable “A Christmas Story”, donde un padre de familia ganaba una pierna-lámpara en un concurso de la radio y que colocaba sobre una mesa de su casa, delante de una ventana, para gozo de sus vecinos y bochorno de su esposa. Los momentos en los que Ralphie, el niño mayor, toquetea la pierna emocionado, son hilarantes.

Había visto la peli en el cine, pero cuando Canal+ la estrenó y la dio 8 veces en distintos horarios, la vi toditas enteras sin separarme de la pantalla.

Ahora voy a tener ese icono inigualable a cinco minutos de casa.